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El servidor MCP

Didacta puede levantar un servidor MCP que expone tus repositorios a un cliente de IA: Claude Desktop, Claude Code o cualquier otro que hable el protocolo.

La pantalla del servidor MCP

Qué puede hacer

Herramienta Qué contesta
list_repositories qué repositorios hay abiertos y en cuáles se puede escribir
list_courses las asignaturas y sus cursos académicos
read_course los temas y documentos de un curso, con sus unidades en orden
search_units buscar por texto, categoría, tema, etiqueta o idioma que falta
read_unit una unidad, en el idioma que se pida
translation_status qué falta por traducir
check las comprobaciones del repositorio

Y con escritura activada, además:

Herramienta Qué hace
write_unit escribe el contenido de una unidad en un idioma
create_unit crea una unidad nueva
set_unit_metadata cambia título, etiquetas o campos de unit.yaml
build_document compila un documento

La lista de la pantalla no está escrita a mano: se le pregunta al servidor por el protocolo, así que no se puede quedar vieja el día que el motor gane una herramienta.

Dos interruptores, no uno

Encenderlo es dejar que un modelo lea tu material. Eso es inocuo y es casi todo el valor: preguntar qué unidades hay sin traducir, buscar dónde se define algo, sacar el índice de un tema.

Dejarle escribir es otra cosa, y se marca repositorio a repositorio. Empieza sin ninguno marcado.

Nada de esto se enciende solo al abrir Didacta salvo que ya estuviera encendido: es una decisión de la persona, no algo que se herede de una instalación.

Quién puede hablarle

Escucha solo en esta máquina (127.0.0.1), y además pide un token que cambia cada vez que se enciende. Lo segundo no sobra: en tu ordenador también está el navegador, y una página web cualquiera puede mandarle peticiones a localhost. Sin el token, sin una cabecera Origin de página web y con la dirección de esta máquina, o no contesta.

La configuración que se copia de la pantalla ya lleva el token:

{
  "mcpServers": {
    "didacta": {
      "type": "http",
      "url": "http://127.0.0.1:52011/",
      "headers": { "Authorization": "Bearer …" }
    }
  }
}

El puerto y el token cambian al volver a encenderlo, así que tras reiniciar Didacta hay que volver a pegarla. Y el servidor se apaga solo si Didacta se cierra, del modo que sea.

Se ve lo que hace

La mitad de arriba de la pantalla es el registro en vivo: quién se ha conectado, qué herramienta ha llamado, sobre qué y si salió bien.

Es lo que hace la diferencia entre delegar y perder el control. Un servidor que escribe en los ficheros de alguien sin que se pueda ver qué toca no es una herramienta en la que haya motivo para confiar.

Y lo que escribe no es un commit: queda en tu ordenador como un cambio sin guardar, igual que si lo hubieras escrito tú. La barra de abajo lo cuenta, se mira qué ha cambiado, y se guarda --o se descarta-- desde Didacta. Nada de lo que haga el asistente llega a GitHub sin que alguien lo haya mirado.

Cómo se conecta un cliente

La pantalla da la dirección y el trozo de configuración que hay que pegar en el cliente. Es lo primero que hace falta y lo único que no se puede adivinar.